Cambiar un comportamiento violento es un proceso largo y complicado, y es difícil hacerlo solo. Lo primero que debes hacer es dejar de justificarte por tu comportamiento y aprender a tratar a tu pareja con respeto. Piensa en cómo afecta tu comportamiento a tu pareja y acepta el hecho de que has podido dañarla, aceptando a su vez las consecuencias de tus acciones.

La violencia física o sexual no es la única manera de agredir a tu pareja. Puede que estés dañándola de forma verbal o emocional, con intimidaciones, amenazas, control o separándole de su grupo de amigos y familia. Debes de ser consciente de todos los tipos de abuso y cambiarlos para que tu relación de pareja sea sana. La manera de actuar y pensar que tienes no solo daña a tu pareja, tú también sufres. Por ello, aunque sea un proceso difícil, te merece la pena cambiar, porque ambas partes de la pareja ganáis teniendo una relación de mayor calidad.

Recuerda que la violencia siempre es una elección. Si decides ejercer violencia la responsabilidad es exclusivamente tuya.